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Una pierna hinchada puede ser más que cansancio.

Foto del escritor: Dr. José Andrés Espinosa Morales
Dr. José Andrés Espinosa Morales
hace 3 horas
4 min de lectura

Te duele la pantorrilla, notas una pierna más hinchada que la otra y piensas que es un tirón o cansancio. Muchas veces lo es. Pero en algunos casos ese dolor es la primera señal de un coágulo en la pierna, una condición que puede complicarse en horas si no se atiende a tiempo.

En este artículo te explicamos cómo saber si tienes un coágulo en la pierna, qué síntomas son una urgencia y cómo se confirma el diagnóstico.


¿Qué es la trombosis venosa profunda?

La trombosis venosa profunda (TVP) es la formación de un coágulo de sangre dentro de una vena profunda, casi siempre en la pantorrilla o el muslo. El coágulo bloquea total o parcialmente el regreso de la sangre hacia el corazón, por eso la pierna se inflama y duele.

El mayor peligro es que un fragmento del coágulo se desprenda y viaje hasta los pulmones. A esto se le llama embolia pulmonar y puede poner en riesgo la vida.

¿Cómo saber si tengo un coágulo en la pierna? Los síntomas

Los síntomas de trombosis en la pierna suelen aparecer en una sola pierna. Esa es una de las pistas más importantes. Pon atención si notas:

  • Hinchazón en una sola pierna, tobillo o pie, que no baja aunque descanses.

  • Dolor o sensibilidad en la pantorrilla o el muslo, parecido a un calambre o a un músculo “jalado”, que empeora al caminar o al estar de pie.

  • Calor en la zona: la piel se siente más caliente que en la otra pierna.

  • Cambio de color: piel enrojecida, morada o azulada.

  • Venas superficiales más marcadas de lo normal.

  • Sensación de pesadez o tensión en la pierna.

Importante: hasta la mitad de las trombosis pueden dar pocos síntomas o ninguno. Por eso, si tienes factores de riesgo y algo no se siente bien, lo más seguro es valorarlo con un especialista.

Señales de alarma: cuándo ir a urgencias

Si además de los síntomas en la pierna presentas cualquiera de estos, acude a urgencias de inmediato, porque pueden indicar una embolia pulmonar:

  • Falta de aire repentina sin causa aparente.

  • Dolor en el pecho que empeora al respirar profundo o al toser.

  • Latidos acelerados.

  • Tos con sangre.

  • Mareo o desmayo.

No esperes a ver si se te pasa. En estos casos cada minuto cuenta.


¿Quién tiene más riesgo de trombosis?

Cualquier persona puede tener un coágulo en la pierna, pero el riesgo aumenta si:

  • Estuviste mucho tiempo sin moverte: reposo en cama, hospitalización o viajes largos en avión o auto.

  • Tuviste una cirugía reciente, sobre todo de cadera, rodilla o abdomen.

  • Estás embarazada o tuviste un parto en las últimas semanas.

  • Tomas anticonceptivos hormonales o terapia de reemplazo hormonal.

  • Tienes o tuviste cáncer o estás en tratamiento.

  • Tienes sobrepeso, fumas o tienes más de 60 años.

  • Ya tuviste una trombosis antes o hay casos en tu familia.

  • Tienes várices o insuficiencia venosa.

Si te identificas con uno o más de estos puntos y tienes síntomas, no lo dejes pasar.

¿Todo dolor en la pierna es trombosis?

No. Hay otras condiciones que causan síntomas parecidos, y por eso no conviene autodiagnosticarse:

  • Desgarro o lesión muscular en la pantorrilla.

  • Quiste de Baker roto detrás de la rodilla.

  • Celulitis, una infección de la piel que da enrojecimiento y calor.

  • Insuficiencia venosa crónica, que causa pesadez e hinchazón, pero de forma gradual y en ambas piernas.

  • Tromboflebitis superficial, un coágulo en una vena cercana a la piel que se siente como un cordón duro y doloroso.

Distinguir entre una y otra requiere una valoración médica y, casi siempre, un estudio de imagen.

¿Cómo se diagnostica y se trata un coágulo en la pierna?

El angiólogo y cirujano vascular es el especialista indicado para diagnosticar y tratar la trombosis venosa profunda. La valoración incluye:

  1. Historia clínica y exploración física, para conocer tus síntomas y factores de riesgo.

  2. Ultrasonido Doppler venoso, el estudio principal. Es rápido, no duele, no usa radiación y muestra si hay un coágulo, dónde está y qué tan grande es.

  3. Análisis de sangre (dímero D), que ayuda a descartar o reforzar la sospecha.

El tratamiento se basa principalmente en anticoagulantes, medicamentos que evitan que el coágulo crezca y que se formen nuevos mientras el cuerpo lo disuelve. Se complementa con medias de compresión y, en casos seleccionados, con procedimientos endovasculares de mínima invasión para retirar o disolver el coágulo.

Un tratamiento oportuno reduce el riesgo de embolia pulmonar y de secuelas a largo plazo, como el síndrome postrombótico (hinchazón, dolor y manchas crónicas en la pierna).

Lo que NO debes hacer si sospechas trombosis

  • No des masaje a la pierna. Podrías favorecer que el coágulo se desprenda.

  • No te automediques con aspirina u otros medicamentos esperando que se resuelva.

  • No esperes varios días a ver si mejora.

Cómo prevenir la trombosis

  • Muévete: si trabajas sentado, levántate y camina unos minutos cada hora.

  • En viajes largos, estira y mueve los tobillos con frecuencia y mantente hidratado.

  • Después de una cirugía, sigue las indicaciones de movilización y prevención de tu médico.

  • Usa medias de compresión si tu especialista te las indica.

  • Mantén un peso saludable y evita fumar.

  • Si tienes várices o factores de riesgo, realiza una valoración vascular preventiva.


Si te han diagnosticado una enfermedad de las arterias o venas y deseas conocer las opciones disponibles, agenda una consulta con el Dr. José Andrés Espinosa, especialista en Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular.


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